martes, 6 de octubre de 2009

Tu marcha


Y me quiebro como un trozo de hielo gigante, me deshago como una rosa marchita que deja caer sus pétalos con el rumor del viento.


Marchate y llevate contigo las cartas viejas, ya amarillas de un tiempo remoto, en las que esas hojas escritas fueron todo lo que necesite para seguir adelante.


Cierra la puerta al salir, no permitas que mi alma te siga, yo te observaré tras la ventana, aleja de mi todos los momentos que pasé contigo, porque son esos los que me consumen como el humo de mi cigarrillo.


Que los sueños que un día me permití se han caído por el roto del bolsillo del pantalón, y están pisoteados por decenas de transeúntes.


Y cuando la lluvia caiga sobre ti y te moje, serán mis lágrimas, las que hablen por mi, las que te empapen.


Y olvidame, porque si me recuerdas, me estarás matando en el más profundo de los silencios.

domingo, 4 de octubre de 2009

Absurdo


Absurdo tú,


Absurdas todas las cosas por las que te dejaste arrastrar.


Absurdos los sentimientos que nunca sentiste por nadie que fueses tú mismo.


Absurdos los cariños que todos los que te queríamos te dimos y no supiste aceptar.


Absurda la manera de llevar eso a lo que llamas vida.


Absurdas las horas, los minutos y los segundos a tu lado.


Absurdo el escondite donde un día enterraste tu alma y la sustituiste por el interés.


Absurdo el motor que te empuja a hacer cuanto te apetece sin tener en cuenta nada ni nadie.


Absurda la amistad que te fue entregada un día, y así en la más absurda de las situaciones y ante tu absurda mirada solo me queda decirte... ¡Qué absurdo!.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La actriz del teatro de la esquina


Sentada frente al espejo, se miraba mientras pintaba de rojo sus labios, el mismo tono rojo del telón que tantas veces se abrió para darle paso en un gran teatro, vitoreada por cientos de hombres que estuvieron dispuestos a darlo a todo por ser cuanto ella quería.
Pero ella siempre fue artista antes que mujer, y como la cabeza de cartel que fue tantos años solo pensaba en vivir para su público.


Aún escucha en su cabeza el sonido de los aplausos, e intenta tapar las arrugas de su cara con capas de maquillaje, tratando de olvidar que el paso del tiempo han hecho de ella una triste y oscura sombra de lo que un día fue, la gran diva del teatro de la esquina.


Nunca tuvo hijos, nunca se casó, ni siquiera un gato... siempre creyó que volvería a pisar un escenario y no quería ocupar su vida con nada ni nadie que se lo pudiese impedir y ahí estaba ella, sola, sentada frente a su tocador vistiéndose con sus mejores trajes y con todas las joyas que la hacían deslumbrar noche tras noche bajo la luz del foco que le irradiaba un mágico destello blanco y la convertía en la gran estrella del espectáculo, y mientras se movía frente a su reflejo dejaba caer unas lágrimas por sus mejillas, fue en ese momento en el que se dio cuenta que no era más que una anciana que llenó de juventud los corazones de cientos de personas que tras cada función se iban con el recuerdo de aquella hermosa mujer, y se sentó en el suelo de aquel viejo teatro ya cerrado, y tras romperse de dolor, se levantó, se sacudió los trajes e hizo la reverencia más majestuosa a las butacas vacías de aquel gran salón y lanzó un beso a un público inexistente,mientras en su cabeza oía aún más fuerte el sonido ensordecedor de los aplausos de antaño, mientras pronunciaba... “gracias”.

martes, 29 de septiembre de 2009

El valor de una palabra


Y el reloj se paró, pero mi vida continuaba, sin entender quien mediría ahora en segundos, minutos y horas todas las cosas que haría mientras estuviese encerrado, secuestrado por mi derrota personal, amordazado por mis pensamientos y drogado por la impotencia de no haberme dado cuenta antes.


Porque cuando se promete una cosa, un sentimiento, o un valor, se cumple, porque el valor de una palabra es el valor de la persona que la pronuncia. Porque desde toda mi ira, mi furia arde en mi interior y arrasa todo a su paso, me consume en llamas de rabia.


Porque los abrazos nacen por si solos, porque las personas o están o no están, pero nunca se ha de martirizar a otro porque no se sienta bien consigo mismo, y como un día hizo el ave fénix resurgiré de mis cenizas y con las alas repletas de fuego dejaré de estar quemado de todos para comenzar a incendiar a todo lo que se precie contra lo que yo considere oportuno, porque los vasos cuando se llenan se rebosan ,la marea cuando sube inunda todo a su paso, y las flores si no toman agua se marchitan, hay cosas que se escapan a nuestro control y acabamos mecanizando lo que se de debe por lo que se quiere. La elección de uno es la opción de muchos, la mía es mantener mi palabra.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Soledad


Y ahí estabas tú, en la más completa de las soledades, esa soledad que durante tanto tiempo anhelaste y que, por fin, conseguiste, aunque solo fuese por un pequeño tiempo de tu vida, y ahí sentado frente a tu sombra conseguiste ver que el lugar donde se hallaban todas tus grandezas compartían morada con todas tus miserias, y sentiste ese gran vacío, ese pinchazo en las gomas de tu viejo ciclomotor desgastado por tantos caminos pedregosos recorridos a lo largo de tu trayectoria, fue en ese momento cuando respirabas los segundos y el paso del tiempo se agolpaba con fuerza contra tu pecho y tus pensamientos comenzaban a engrandecerse mientras tu cabeza se sumía en un dolor insoportable.


Tu fortaleza casi indestructible se hallaba envuelta en miles de capas, de una casi imperceptible para los demás, fragilidad, esa misma fragilidad que te ha tirado con violencia al suelo y no te ha dejado fuerzas para levantarte pero ahí seguías tú, sentado... solo, dándote cuenta de que todas las cosas que creías grandes en tu vida dejaban de tener valor alguno, que los quereres, los recuerdos, las victorias, las ambiciones carecían ahora de sentido y que todo por lo que luchaste en su día se volvía ahora en tu contra, como una gran derrota.


No te quedó de otra, que salir de ti, escribir lo que viste y volver al cuerpo que tanto lastre arrastra como si fuese un buey que ara un campo kilométrico lleno de minas. Y ahi estabas tú, ahí estaba yo, frente a mi mismo, mirándome desafiante a los ojos, estos ojos que tantas lágrimas ha derramado y que, sin embargo, a pesar del tiempo, a pesar de todo, sigue desafiando al viento a continuar por un mundo de cartón, de actores y actrices oscarizados desde su nacimiento, de papeles aprendidos en los que cada vez cuesta más reconocer quienes son los malos y quienes los buenos, de peliculas en las que las decepciones son las tramas, los intereses personales los productores ejecutivos y los sueños y las ilusiones, las grandes ausentes, pero ya se dijo una vez, entre pitos y bambalinas... el espectáculo debe continuar...

jueves, 20 de agosto de 2009

Un sueño en camino


Para algunas personas un libro no es más que hojas que hacen perder el tiempo, así me lo han descrito algunas personas con las que, evidentemente, no comparto la afición por la lectura que yo tengo, para mi un libro es un legado, una historia real o ficticia pero, en el fondo, un trozo de ser de la persona que lo plasma, siempe he tenido el sueño de escribir un libro, como mínimo uno.


Creo y si todo marcha bien va a serme posible verlo realizado. Espero de veras que os guste y poder compartirlo con todas las personas que quieran meterse en mi vida a través de esas páginas y que mientras lo leáis me dejéis dormir en las mesillas de noche de vuestras casas, porque ese libro es y seré yo siempre.

lunes, 10 de agosto de 2009

Guerrero


Tras mi "apoteósica" bienvenida he querido volver a dirigirme a vosotros, y esta vez con más fuerza que nunca.


Los que estáis acostumbrados a leerme sabréis la dinámica de mis blogs, siempre cuento cosas sobre mi, como me siento, que me pasa, y como veo las cosas que me rodean, hoy las cosas cambiarán un poco porque quiero ser una voz para un mensaje, más importante que todo lo que yo haya podido escribir.


He titulado este post GUERRERO, el motivo es, por que es la palabra que mejor define a una persona que me merece un respeto enorme, no por sus circunstancias, si no por su fuerza para afrontarlas, su fe, su esperanza y su lucha son las mejores armas para un guerrero de una gran batalla llamada vida.


El protagonista de mi post tiene nombre y apellidos, Carlos Mateo Beltrán, encontré su blog en un concurso de blogs, os invito a leerlo, eso si es imprescindible tener el corazón en mano, porque esa es la única manera de poder sentir cada latido mientras te metes en su vida.


Este chico de 32 años, es un padre y esposo, y sufre un cáncer del que se está recuperando y ha creado un rincón donde poder contar su día a día para apoyarse y apoyar a otras personas que sufren igual que él y que en muchas ocasiones no tienen la fuerza necesaria para enfrentarse ellos solos, quiero darle las gracias porque haya gente como él, gente que lucha por vivir, gente que cuenta sus experiencias y logran ayudar a más personas para acabar creando una cadena basada en el respeto, el cariño y el amor por la vida.


Hoy no me apetece hablar de mi, por suerte estoy bien, y merece la pena hacerle desde aquí mi mejor homenaje, a él y a todos.




Suerte Carlos.