
Mientras llueve, miro hacia fuera y contemplo como brilla todo, huele a humedad y a tierra mojada y mi corazón se resquebraja aún más, demasiadas goteras y mucha tristeza acumulada. Mañana cumpliré años, y sin embargo no tengo la menor ilusión de celebrar con nadie el haber estado
un año más. Siento un nudo en la garganta y al igual que hoy ha hecho cielo, derramo gotas de agua que siento resbalar por mi cara para intentar aliviar un pesar cada vez más hondo. Me quedo solo, encerrado en una de esas bolas de cristal en las que hay un muñeco y cuando lo sacudes nieva en su interior. Las personas con las que empecé a compartir opiniones en mi primer blog, están finalizando los suyos y con ellos se va mi esencia, la de sentarme a escribir esperando ser leído por alguien, en especial por ellas. Hoy toco fondo y el impulso para volver a la superficie es nulo, no sé si alguna vez tendré algo nuevo que deciros pero esta navidad ha acabado con lo poco que quedaba entero de mi, y despidiéndome esta vez no de vosotros, sino de mi, me voy con la cabeza alta y la moral baja, pero por lo menos me siento ante vosotros para decir que me voy. Nunca achacaré que me voy por vosotros, eso es solo una excusa, lo sé, más que excusa es una razón que se suma a la de que el mundo es demasiado raro para entenderlo y más difícil aún de vivirlo, no sé hacerlo, lo he intentado pero me he dejado la piel en ello, han caído demasiados soldados de mi equipo y no puedo batallar más contra un mundo que solo sabe ostias por todos los costados, lo siento, no soy tan fuerte como pensaba
FELIZ NAVIDAD